
Sí, ahora es el momento y tú lo sabes.Ahora que tus hijos pasan frío en sus pupitres o cierran las aulas cuando se acaba la luz del sol, mientras unas calles más allá, apenas unos metros, las corbatas y los guantes blancos cenan a 60 euros la gamba y el cava, que el caviar va de parte de la casa. Ahora, sí, ahora que te levantas más temprano que nunca para no ser el último de la cola, que te dé tiempo a fichar, a dejar algunos currículos en empresas al borde de la quiebra, a vender tu alma al hombre del banco (perdón, del “saco”) para que no deje a la intemperie una mujer enferma, dos niños rebeldes y un hombre en paro, que ellos ya no pueden hacer nada por ti, quién te mandaba tener hijos y comprar una casa, angelito mío.